¿Es seguro utilizar la IA en salud mental? ¿es realmente útil? ¿puede ser peligroso? ¿cómo puede ayudarme?
Vaya por delante, no soy ningún reaccionario ni contrario a las nuevas tecnologías, no llevo lo tradicional por bandera y creo poder afirmar con orgullo que, a diferencia de otros coetáneos más reacios, integro las innovaciones digitales en mi quehacer diario con cierta soltura. Sin embargo y como creo es menester ante el cambio de paradigma que supone la llegada de la inteligencia artificial, es preciso aclarar alguna cuestión que ayude a un uso saludable y correcto de la misma, al menos en lo que a el cuidado de nuestra salud mental se refiere.
Esto no va de dogmas ni pretende ser una guía exhaustiva, sino más bien de compartir alguna idea importante fruto de la práctica diaria de la profesión, y de los “peros” más evidentes que nos encontramos los profesionales de la psicología a la hora de tratar con personas que han hecho un uso cuestionable de la IA. Pero antes…
Algo parecido ya ocurrió hace más de 20 años
No nos llevemos las manos a la cabeza, el autodiagnóstico/autotratamiento no es nada nuevo. Ya en el 95 con la popularización de Internet, pero sobre todo a partir del 98 con la llegada del buscador Google, nuestra relación con la salud iba a cambiar para siempre. De repente podíamos preguntar acerca del origen de nuestras dolencias en cualquier momento y desde cualquier lugar, encontrar una posible respuesta rápida sin las molestias de contactar -y conseguir una cita dicho sea de paso- con un profesional. La evolución de los acontecimientos no fue muy diferente a la actual: autoridades sanitarias alarmadas y, por el lado de la población, el descubrimiento paulatino de que efectivamente la búsqueda en la red no era la panacea que parecía, que no ofrecía respuestas a todo y que incluso en ocasiones llevaba a conclusiones insuficientes, confusas o erróneas.
¿Por qué con las IAs la situación ha alcanzado otro nivel?
- El potencial de búsqueda ha crecido geométricamente.
- Las respuestas ya no se ciñen a un listado de sitios web con términos coincidentes, al otro lado hay un ente que piensa y te ofrece conclusiones deductivas razonadas.
- Ese “ente” parece mostrar preocupación y empatía por tu situación, es proactivo, no se rinde, ofrece tantas respuestas como necesites, parece saberlo todo de tu caso.
- Habla como una persona, la sensación de estar hablando con una máquina se diluye.
Y ahora sí, ¿cuáles son los riesgos concretos del uso de la IA en el ámbito de la salud mental?
Efecto de confirmación: seamos honestos, cuando acudimos a Internet para averiguar el origen de nuestras dolencias ya hay una sombra en mente, una sombra que de forma más o menos consciente guía nuestras preguntas y, por ende, las respuestas que hayamos: las IA tienden a complacer, validar o a mimetizarse con el usuario, tienden a no llevarle la contraria.
En un estudio realizado por la Universidad de Brown en octubre de 2025, demostraron cómo la IA comete errores sistemáticos causando “sobrevaloración destructiva”: en su afán por no contradecir a los pacientes participantes en el estudio validó y reforzó las creencias erróneas con las que partían.
Efectos iatrogénicos (perjudiciales): en pacientes muy síntomáticos o ante determinados cuadros (espectro psicótico, afectivos mayores, trastornos límite de la personalidad..), una intervención mal realizada (o realizada prematuramente), un comentario fuera de contexto o un mal movimiento puede desembocar en un agravamiento severo del síntoma o incluso, en pacientes esquizofrénicos, en una descompensación del cuadro.
La IA no es capaz de detectar un riesgo real de autolesión o suicidio ni de actuar en consecuencia: aunque puede identificar palabras clave de alerta, es incapaz de detectar otros fenómenos (comunicación no verbal, bromas, ironías, omisiones, silencios..).
Evaluaciones independientes incluido el último reporte de seguridad de ChatGPT Health, encontraron que en situaciones de emergencia psicológica / psiquiátrica graves con ideación suicida la IA clasifica erróneamente el 52% de los casos.
Ausencia de rapport (alianza terapáutica): a lo largo de la historia de la salud mental y al margen del marco teórico desde el que se trabaje, el vínculo terapeuta-paciente ha sido identificado de forma consistente e inequívoca como uno de los factores fundamentales del proceso de sanación.
Aislamiento progresivo: la soledad o la tendencia al aislamiento son factores comunes a diferentes trastornos, el uso recurrente de una máquina como confidente puede agravar el malestar y dificultar la búsqueda de redes de apoyo reales.
Datos reflejados en el estudio danés Acta Psychiatrica Scandinavica) y reportes de la Psychiatric Times describen como el uso de IA por parte de pacientes con depresión o dificultades sociales perjudica sus habilidades de regulación emocional empeorando los síntomas.
Pérdida de confidencialidad: todo lo que se cuenta a una IA para a ser de su propiedad, susceptible de ser almacenado, catalogado o utilizado para otros fines.
Entonces, cómo puede y como no puede ayudarte una IA:
- Es una gran fuente de conocimiento, puede ayudarte a entender mejor términos relacionados con la salud mental muy utilizados de forma cotidiana: ansiedad, depresión, estrés…
- Puede ayudarte con técnicas básicas de relajación o incluso con consejos sencillos para situaciones difíciles que no tengan grandes implicaciones.
- Puede ser un primer punto de reflexión en el que preparar asuntos a tratar en terapia.
Qué no debe ser:
- Un sustituto de tu profesional, una IA no puede llegar a entender realmente qué te ocurre. Recuerda que dos personas pueden presentar síntomas prácticamente idénticos por motivos muy diferentes.
- Algo que determine decisiones de gran calado en tu vida: relaciones, profesionales, familiares o referentes a la toma de medicación.
- Una fuente fiable para el diagnóstico.
- Nunca algo que utilizar en situaciones de crisis.
- Un sustituto de tus redes sociales, recuerda que si en algún momento acudes a ella más que a las personas que te rodean quizás has cruzado una línea que conviene revisar.
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Gregorio Serrano
Psicólogo Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica
Psicólogo en Sevilla

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