Llevan vidas normales, parecen tenerlo todo, pero algo no va bien.

Son personas que no tienen ninguna alteración psicológica, o al menos nadie lo diría. Tienen trabajo, amigos, pareja.. parecen llevar una vida perfectamente normal. Saben que no deberían sentirse así, que no hay motivo, que las cosas les van bien, pero comparten una misma queja: no son felices.

Hay que derribar el mito de que el sufrimiento psicológico aparece sólo en personas inadaptadas, con limitaciones o “raras”, encontrándonos en muchas ocasiones justo lo contrario: personas muy capaces y de éxito social y económico que luchan con profundos conflictos.

Son personas que se sienten insatisfechas, tristes, ansiosas, incapaces o con miedos que no son capaces de afrontar sin llegar a comprender el motivo. Suelen estar llenas de preguntas que nunca llegan a formular y que se ocultan incluso a ellas mismas, entregándose a la rutina, a actividades repetitivas, monótonas o justo lo contrario, dejando pasar el tiempo sin plantearse nada. Pero en el fondo esta situación les angustia, les hace creer que “hay algo que falla en ellas” y pueden empezar a pensar que no hay solución, que sencillamente son así, apareciendo la apatía y la desesperanza.

En ocasiones este malestar se traduce en conductas dañinas que, precisamente por su frecuencia en la sociedad, pueden pasar desapercibidas:

  • Conductas adictivas (alcohol, ansiolíticos, hipnóticos, antidepresivos, hipersexualidad, juego patológico…).
  • Comportamientos cotidianos llevados a niveles inapropiados (ejercicio físico extenuante, convertirse en trabajadores incansables, compras excesivas e innecesarias).
  • O bien aparecen los primeros indicios de lo que puede llegar a convertirse en un trastorno (psicosomáticos, alteraciones del sueño, sintomatología ansioso-depresiva, obsesiones o actos compulsivos..).

Seguramente y si piensas un segundo, no tardes en caer en esa persona que no perdona las cervezas (varias) al salir del trabajo, el que nunca ha hecho deporte y de repente está preparando una maratón entrenando rigurosamente varias horas al día, el que siempre está enfermo o dolorido sin que puedan diagnosticarle nada, o el que vive en un continuo comprar-descambiar-comprar de cosas que realmente no necesita. Pequeños gestos cotidianos que, si bien pueden no ser relevantes, serían pequeñas señales de alarma que nos hacen sospechar que algo falla.

¿Qué les ocurre entonces? ¿qué pasa con estas personas que, a pesar de llevar una vida aparentemente completa, no consiguen sentirse bien? Evidentemente no hay una respuesta válida para todos, aunque para todos hay un motivo. En todos hay una causa interna que les hace daño y que no les permite llevar una vida más plena. Para estas personas el análisis personal debe ser un primer paso fundamental, un trabajo a realizar juntos en el que ir desempolvando qué quieren realmente para si mismos, comprender las cosas que les generan angustia o tristeza y redescubrir sus caminos hacia un mayor estado de bienestar.

Os dejo a continuación el caso de Marta, un ejemplo de ansiedad con crisis de pánico que tuvo una correcta resolución, aunque no como Marta esperaba.. Puedes leerlo completo haciendo clic aquí.

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Gregorio Serrano
Psicólogo especialista en Psicoterapia Psicoanalítica

Consulta de Psicología en Sevilla

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Un comentario en “¿Por qué no soy feliz?”

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