¿Hasta dónde pueden llegar las consecuencias del estrés en nuestra salud?

Parafraseando a Buceta, Bueno y Más, las principales causas de mortalidad en sociedades desarrolladas están relacionadas o influidas por factores psicológicos. De entre estos factores, el estrés está implicado en enfermedades de distintos sistemas :cardiovascular, gastrointestinal, endocrino, inmunitario, sexual…

¿Sabías que la medicina psicosomática surgió para intentar explicar la relación entre enfermedades físicas y factores psicológicos a principios del s.XX?

La primera disciplina científica en usar el concepto de estrés fue la física, haciendo referencia a la tensión generada en un cuerpo como consecuencia de la aplicación de una fuerza. En el ámbito de la salud, el estrés se entiende como un estado de activación general del organismo en respuesta a una situación amenazante.

¿Sabías que la ley de Yerkes-Dodson afirma que rendimos mejor cuando estamos ligeramente estresados?

La respuesta de estrés no es necesariamente negativa, puesto que a niveles razonables nos activa y prepara para responder al entorno. Se dice que el nivel de estrés o activación es óptimo cuando la exigencia de la demanda es equiparable a nuestra capacidad de respuesta. Esta circunstancia también la podemos relacionar con el estado de “flow”, de Csikszentmihalyi, que ya explicaremos en post futuros. Sin embargo, cuando su intensidad o duración es excesiva provoca una experiencia subjetiva muy desagradable, que además puede implicar riesgos para nuestra salud:   

  • Incremento de la presión arterial y del riesgo de formación de placas ateroscleróticas (que pueden provocar accidentes vasculares como anginas de pecho, infartos o trombosis
  • Irritación de las paredes gástricas y del intestino
  • Pérdida de eficacia del sistema inmunológico
  • Alteraciones en la respuesta sexual y el sistema reproductor

¿Sabías que Eysenck afirmaba que hay 6 tipos de respuesta al estrés que pueden predisponernos a enfermedades o protegernos de ellas?

A la hora de afrontar el estrés en ocasiones es suficiente con modificar o abandonar la situación que nos lo genera (cambiando de trabajo o de condiciones, abandonando situaciones o relaciones..) En otros casos esto no es posible, con lo que tendremos que recurrir a otras soluciones como el entrenamiento en habilidades o la reinterpretación subjetiva de la situación, modificando el significado personal que tiene para nosotros.

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Gregorio Serrano
Psicólogo especialista en Psicoterapia Psicoanalítica

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